Cuando desperte me sentí vivo.
Una oleada de nudos ataban mi cuerpo,
Preso del deseo único y especial
De mi propia falta de seguridad emocional.
Era un día de libertad absoluta,
Sin embargo, un recuerdo lejano de tristeza
Invadía mi alma, y la esperanza de la felicidad
siempre titubeante, se asomaba con inocencia
dispuesta a conquistar,
El ahorro de sentimientos, en una fuente de sinceridad
Despojando la idolatría por un corazón lejano de encontrar
En mí algo mas que orgullo y vanidad.
Que mi reflexión final es la de encontrar siempre
El balance de razón involucrando al amor
Y respetar la conviccion genial de
Terminar con esfuerzo y gran pasión
El ciclo de emoción, sin decepción
Por estar mi corazón a la altura
De la locura de la acción
Inmediata de servir con gran ilusión
Al amor que necesita la interacción
De dos almas, negadas a la intervención
Exterior de encuentros excelentes que carecen de visión.
Que el amor trasciende al apego, y que la vida es tan corta
Para negarme a reconocer que los sentimientos son estáticos
E incapaces de evolucionar, para poderlos transformar
En apoyo incondicional.
Y que nunca en mi vida el sentimiento original se corroa
por el tuyo incapaz, de ver la realidad cegada
por la soberbia encajada
En soledad estancada en un mundo
Donde el amor verdadero dura, y la indiferencia es su único enemigo.