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Nociones del espacio público capitalino

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En el lenguaje de la mente, las palabras concretas son fáciles de expresar

En el lenguaje del alma, la energía lentamente aprende de su propia caída

En nuestro lenguaje desvirtuado, la comunicación se ha roto, y las corazonadas llaman

Otro día ha comenzado y un año se ha llevado
Una lección he aprendido y otras dos nos ha dejado
Es de un lado de mi vida que de cabos sueltos ha quedado
No ha sido uno, ni dos, tal vez tres que me han dejado
No es su culpa, ni la mía
Es que así nos ha tocado
De repente al mediodía usted se ha ido con los vientos a su lado
De una cuerda balanceando dos partes de mi vida se han marcado
Para siempre y de repente otra vez me he equivocado
Sin embargo un vuelo al día para siempre es anhelado por las ganas incipientes de no quedarme ilusionado
¿Es que acaso las letras no parecen suficientes para su penar desesperado?

El resultado inesperado de su marcha acelerada
Ya conoce en mi persona el futuro no lejano que me traiga a su consciencia y me quiera en el espacio
Reducido de su vida que tan corta
Y tan herida, el orgullo lo ha cegado y sin ganas lo ha dejado
De estimarse en el espejo y por temor me ha lanzado al despecho insospechado
Retorcido y sin caricias esa noche nos quedamos necesitando el tiempo en que el calor nos abrigue, son sus brazos que claman lo que su alma ha negado
Es también su historia la de dos partes de su ser que se contradicen y me dejan con sed.

Esta linea la describo para recordarme que el pasado esta lejos del ahora que me espera sin sus olas, atracado en otro mar no veré la misma costa
Naufragando en el destino, que sin suerte me ha otorgado
Que si no es en esta vida, en otra abrirá su batalla a mi victoria
De intensidad sin mas demoras.

El cuerpo es un mapa de momentos, de situaciones, y con sus propias cicatrices, que nos tallan la piel y nos hablan de pasados dolorosos. Los vellos recubren parcialmente los poros que oxigenan nuestro espíritu. Ese espíritu que levanta al cuerpo en las madrugadas, y le hace frente a los cambios del entorno, ese mismo que hace frente a las batallas, y se roza gentilmente con otros que dan la confianza y abren la puerta a sus propias inseguridades, vistas siempre todas ellas en la cama.

Un breve instante ante la idea siempre tajante de mirarte. 

Tarde me levanto, sin pretextos ni alegrías, es un eslabón cambiante, ante una línea armada de una planta ante el desastre inminente de la muerte avasallante. 

Cada día cambiamos y decidimos tirar toda la noche anterior por la ventana.

Son vacíos recubiertos de falsas intromisiones, de promesas no cumplidas y de anhelos desechados. Las emociones, exponentes directos de nuestras propias necesidades, a veces no son suficientes para rellenar eso que tenemos dentro. Un día nos levantamos, discutimos, buscamos esa noticia inesperada en el diario de la mañana, y quien sabe a donde nos lleve una rutina construida en aburrimiento y soledad. A veces gritamos, y no decimos lo que pensamos, o pensamos mas de lo que decimos. Hay días en que ni el listado completo de llamadas pendientes nos podría hacer frente para una jornada de nada que decir, nada que ver y nada que hacer. Tomamos por garantizado que nuestro entorno inmediato estará intacto y sin preocuparnos que desvanezca lo hostigamos y nos disponemos a gastarlo como a la llave de una perilla. Las ficciones del diario vivir, las anécdotas y los dramas que nos persiguen a veces parecen una fantasía que no nos deja salir de ese cascaron de infante, que aunque muy fragmentado, queda conectado ante el inminente desastre.

Son muchas frustraciones, mas en una mente atormentada por deseos y expectativas. A veces tan fuertes que ni siquiera paramos para festejar las metas cumplidas, o los infelices éxitos alcanzados, que pasan desapercibidos ante tantas insatisfacciones de una romántica versión de lo que nos gustaría ser, vivir o formar. Siendo egoístas, podríamos pensar que únicamente es importante lo que fugazmente nos hace felices, pero viéndolo desde afuera, muchas veces es la presión de esos intrusos que nos sacan de la vereda y nos desvían de nuestra propia piel para vernos maquillados por el peso de un cause en común que nos compara y nos aniquila. Nada peor que verse a si mismo superado, nada peor que sentirse inferior, nada mas real que siempre habrá un mas y un menos, y que sin lugar a dudas, el solo hecho de estar es lo que abre cualquier posibilidad a poder perdurar. Perdurar solos o acompañados, sin la presión de hacértelo ver a la fuerza, es el mismo camino que nos saca, el que nos vuelve a meter y a encontrar un reflejo de si mismos, para poder abarcar nuevos horizontes. 

Tarde me despierto, bañado en tu recuerdo,

Es de día, aun mediodía, un sonido,

Me recuerda impertinente, no hay ninguna melodía,

Un insulto, una patada, duele menos que tu apatía,

Sin razones aún siento, que te basas en espectros

De pretextos, que se hablan, que se dicen, porque no confías

En el amor ciego, el momento y la alegría.

 

Son breves los momentos, que directo a los ojos sentimos la energía

Es mas fácil complicarse, escribirse y alejarse,

No sentimos mutuamente cada día la descarga

De pasiones, que grandemente siento, pienso y saco,

Al despojarme de fachadas, que se caen, que envejecen y que no cubren nada,

No es vergüenza, en cambio es diferente, muy intenso, muy sincero,

De tremendas dimensiones, acotadas por la vida, como las mas prolongadas.

 

No se de que trate, pero sé que la rutina carcome,

Que la cotidianidad te oxida, pero la soledad te mata,

No hay salida, es un callejón con tope,

Sin llegar a ser torpes, un momento de alivio,

Es pertinente a la hora del descorche, de excusas mal logradas,

Para no verte a la cara y que con fuerza al volver no haya manchado nada.

 

Explorar la vida, explotar los días, eso hago cada uno de siete días,

No es lamento, pero si lleva su carga de agonía, quererte tanto cada día,

Y es que un día es diferente cada hora al mediodía, pues se parte,

La luz también en la mente y acá dentro no es tan diferente,

Pues el aporte de emociones, muy potentes estallan diferentes, como un prisma,

En mi muy insana corrección de hechos, que esta vez la he tirado.

 

Ansiedad que resuena en la mente,
Y nunca, nunca para,
Desde aquel día en que latente,
Dos palabras comenzaron recurrentes,
Entre una conspiración tan rara,
Donde el subconsciente nos llama,
Y la razón nos separa.

No hay que decir que no,
Hay que decir los dos,
Eso que esa noche declaro
Y con mucho goce creo al vernos,
Inerte a la explicación común,
Del que no nos entiende,
Ocupando el espacio de una fuerte adicción
Al verte en mis sueños y en mi frente.

Cada día comenzó a cantar,
Un rito cotidiano de saludar y decir luego adiós.
Cada mañana, y cada tarde,
La voz de mi alma
No soportaría mas tu ausencia,
No puedes pedirme mas paciencia,
Depende de tus gritos de alegría, tu sonrisa,
Y con el paso del tiempo,
Como el tronco de un árbol se hace fuerte.

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